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domingo, 4 de junio de 2017

La educación en el Antiguo Egipto (parte II)

LA EDUCACIÓN DE LAS MUJERES

En mi anterior publicación escribí sobre la educación formal egipcia, que era recibida por los futuros escribas y funcionarios. Esta vez me centraré en la educación de las mujeres, un tema del que existe mucha menos información que en el caso masculino.
Desde el Reino Antiguo existe una distinción bien definida entre las ocupaciones de los hombres y de las mujeres, separación que queda clara en la estructura estatal: el Estado está administrado por una burocracia de funcionarios varones que conforman la élite. Este grupo de funcionarios varones formaba a sus hijos como escribas para que siguiesen sus pasos y pudiesen tener éxito. No tenemos ninguna evidencia de que las niñas acompañasen a sus hermanos a la escuela y probablemente no lo hacían, puesto que ya que las mujeres no podían ser funcionarias ni formar parte de la burocracia, no necesitaban saber leer y escribir. Por ello podemos entender que la mayoría de los padres considerase innecesario el gasto que se habría requerido para educar a sus hijas en la escuela, ya que debemos de tener en cuenta que la educación era un privilegio al alcance de unos pocos. No obstante, esto no quiere decir que las mujeres nunca fuesen educadas en la palabra escrita, pues no conocemos ningún documento en el que se refleje que la sociedad se oponía a la educación de las mujeres. Es más, está fuera de toda duda que al menos algunas hijas del rey recibían educación y ser el tutor privado de una princesa real era un gran honor. Por otro lado, poseemos unos ostraca[1] procedentes de Deir el-Medina[2] que sugieren que algunas amas de casa sabían leer y escribir. Estos ostraca contienen pequeños textos que parecen ser notas tomadas como recordatorio y tratan asuntos femeninos triviales: entre ellos encontramos listas de lavandería o consejos sobre la confección de la ropa, por lo que no son el tipo de textos para los que se emplearía a un escriba, pues esto suponía un coste. No debemos deducir de esto, no obstante, que la mayoría de las amas de casa estaban educadas, sino que es más lógico pensar que en Deir el-Medina, comunidad con un alto porcentaje de dibujantes, albañiles y artistas educados que vivían con sus familias, el número de mujeres que sabían leer y escribir era mucho mayor que en las zonas agrícolas, donde los campesinos no necesitaban estas habilidades.

Imagen 1. Ostracon con el cuento de Sinuhé. Fotografía de la autora. Ashmolean Museum. Oxford.

domingo, 21 de mayo de 2017

La educación en el Antiguo Egipto (Parte I)

En esta ocasión me gustaría que me acompañaseis al Antiguo Egipto. A la época de las pirámides, los faraones y las momias… pero no quiero hablaros de ninguno de estos aspectos, sino de la educación de los pequeños egipcios. El tema se va a dividir en dos publicaciones. En esta primera, me centraré en los aspectos generales de la educación en el país del Nilo hace 5000 años, y la semana que viene, en las mujeres.

miércoles, 4 de enero de 2017

El santuario de Apolo en Delfos

Hagamos un pequeño ejercicio mental. Imagina que vives en la Antigua Grecia, en Atenas. Es el año 490 a. C. y toda la Hélade está siendo atacada por los persas. Antes de emprender cualquier iniciativa en esta guerra has de recorrer unos ciento ochenta kilómetros por la Vía Pítica, que discurre hacia el noroeste, hasta llegar al santuario de Apolo en Delfos, pues necesitas consultar el oráculo antes de tomar una decisión. Llegas al lugar, que se encuentra cobijado por el imponente monte Parnaso y observas que otros muchos como tú han venido buscando consejo. Tras detenerte a admirar el tholos de Atenea Pronaia —literalmente, ante el santuario— y purificarte en la fuente Castalia, decides continuar la marcha hasta el templo de Apolo, donde te aguarda la Pitia. La ascensión está llena de ostentosos tesoros donados por diferentes poleis. Por fin lo contemplas.