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miércoles, 26 de abril de 2017

Cuentos sobre mi periplo andaluz: Granada (Parte II)

Granada era nuestra siguiente parada. Esa tarde el sol se despedía de nosotros mientras recorríamos una autovía que serpenteaba hasta la otrora capital del reino nazarí. Otro amigo —Migué— nos esperaba para hacernos una breve visita nocturna por la ciudad después de recibirnos y llevarnos de cañas. Paseamos por la avenida del Gran Capitán, dedicada a Gonzalo Fernández de Córdoba, militar y estratega al servicio de los Reyes Católicos; por la catedral, la Alcaicería o el antiguo gran bazar, el cual me recordó vagamente al de Estambul; la calle Elvira (nombre que recibió la ciudad poblada por fenicios, griegos y cartagineses y que se ubicaba aproximadamente donde la actual Granada) y la carrera del Darro para observar desde nuestra posición las soberbias fortalezas de la alcazaba de la Alhambra. No obstante, la noche envejecía y al día siguiente nuestro anfitrión tenía asuntos que atender, así que regresamos a la Malahá, su pueblo, a descansar.

La Alhambra de noche vista desde la carrera del Darro (fotografía propia)

sábado, 8 de abril de 2017

Cuentos sobre mi periplo andaluz: Jaén (Parte I)

Antes de que leyeseis estas líneas me gustaría aclarar que éste es un artículo que hace unos años publiqué en Editorial Harwin y que he recuperado y revisado para la ocasión. Espero que os guste.

Ya ha acabado el verano, la playa, el transcurso de horas muertas que se invierten en cualquier banalidad. El funeral del estío da lugar a la rutina, a la vuelta al cole que provoca en los padres sonrisas de dimensiones directamente proporcionales a las lágrimas de sus hijos que han de volver a ocupar los pupitres. Éste no es un artículo estrictamente académico, sino algo más distendido. Os voy a escribir sobre mi viaje por algunas ciudades de Andalucía: Jaén, Granada y Córdoba. También quería aclarar, antes de contaros mis andanzas, que viajar es una de las mejores maneras de conocer. Para ello sólo se necesitan dos cosas: avidez por aprender y buena predisposición a descubrir maneras diferentes de hacer las cosas y de ver la vida. Viajar es absorber como una esponja todo cuanto ves, aprender de las experiencias en un lugar extraño y precisamente de esto versa lo que ahora escribo.